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jueves, 3 de marzo de 2016

¡Felicidades!

Pues así empiezo el post, felicitándome a mi mismo, cumpliendo con ese convencionalismo social de felicitar por haber cumplido un ciclo, como si eso por si mismo supusiese algo, sabemos que no, pero si nos felicitamos únicamente con los grandes logros...nos felicitaremos muy poco.
Un cumpleaños, un aniversario, dependiendo si es de un nacimiento o un evento, en este caso lo segundo, hace 5 años empecé a escribir este blog, y me doy mi palmadita en la espalda, no porque haya conseguido nada, que tampoco pretendía, sino por lo que este blog me ha supuesto a mi. No voy a mentir, no lo empecé porque quería darle algo al mundo... o alguna grandeza por el estilo, lo empecé por mi, porque estaba en una época de estrés máximo, y necesitaba sacármelo de dentro, me di cuenta de que contar las cosas me relajaba, y que además, a muchos hasta les hacia gracia...extraña condición humana, y por eso comencé a ponerlo por escrito. Pero de pronto te dan animo personas que no conoces, gente que empatiza contigo, que te dan palmadas en la espalda, y ya no eres tu mismo el que te las da. Personas que te conocen poco, y te acaban apreciando gracias al blog, y supongo que lo contrario. Personas que, a veces, tienen de mi una consideración  mucho mas alta que yo mismo. Este blog ha sido una especie de conciencia, y como tal, no me he guardado nada, o casi nada, y eso también lo he notado, en 5 años y 100 posts, no he tenido ni un solo de los famosos "haters" (saldrá alguno ahora) y eso reconforta, y todo eso unido, forma el motivo por el que me felicité hoy, aunque mas que felicitarme, para ser sincero, debería dar las gracias, ya que he recibido mucho mas de lo que he dado.

Gracias, un millón de gracias.

Aunque también se me abrió una puerta a algo que no me había planteado en serio, escribir, contar historias siempre me ha fascinado, ya fuesen comics hechos con mas corazón que calidad, cortometrajes (lo mismo) o algún torpe guión para el mismo. Pero cuando de verdad he empezado a dar rienda suelta a contar historias, esas, mas buenas o mas malas, que no paran de ocurrirseme desde que tengo uso de razón, ha sido desde que empecé este blog. Los primeros posts parecen una conversación de un adolescente por Whatsapp, muchos ;-) y ja jas, pero poco a poco, y cumpliendo con la norma que dicen los escritores (aplicable a todo en la vida) que a escribir se aprende escribiendo, he ido mejorando (un poco solo) y ahora, al menos, me cuesta menos expresar con palabras todo lo que fluye de mi cabeza, y esto es algo que, indudablemente, también se lo debo a este blog y a todos los que lo seguís, por eso y por mucho mas, resuelvo que mas que felicitarme a mi mismo, la única palabra que debo decir es GRACIAS.

Su amigo y vecino
El padrestresado.  

miércoles, 2 de marzo de 2016

Así empieza la historia

Mientras que termino de reescribir el post que se me borró... (brrr) aquí esta un pequeño adelanto de la novela con la que estoy, por ahora es solo un borrador, aun tengo que corregirla, pero como dicen que el feedback es muy importante en esto (y estoy convencido de ello) aqui va.
Gracias!



Capítulo 1,
Algún lugar entre Texas y  Nuevo México. Año 2019.

Cuando uno tiene una experiencia cercana a la muerte, se suele decir que ve toda su vida en un segundo, aquella noche era oscura y húmeda, y Lucas Elisea no dispuso de ese segundo, si así hubiese sido, habría tenido tiempo de sobra de esquivar a aquel torpe descerebrado que deambulaba entre los coches que languidecían  siniestramente en la Interestatal 10.
Aún estaba aturdido del impacto, tirado en el asfalto, pero sabiendo que, en su situación, no perder tiempo era fundamental, así que, medio groggy, intentó ponerse en pie, pero, al tiempo que sentía un agudo y terrible dolor, notó que la pierna se le arqueaba y volvió a caer con un grito ahogado. La extraña curvatura que ésta dibujaba no dejaba lugar a dudas, estaba rota. Lo siguiente que hizo fue buscar visualmente al “ bicho”, no le gustaba ponerle nombres del tipo “individuo” o “Tio” eso los hacía parecer humanos, y fuese lo que fuesen aquellos bichos, hace tiempo que no eran humanos. Lo localizó a unos 10 metros de su maltrecha motocicleta, el pobre diablo se había ido de cabeza contra el paragolpes  trasero de un viejo Cadillac, la tenía abierta en dos, ni se había enterado, si es que alguna vez  se enteraban de algo, tenía una extraña  postura entre dramática y cómica, y Lucas lo habría advertido si hubiese dedicado un sólo segundo a mirarlo, pero ahora tenía otros problemas, la fractura de su pierna derecha era muy fea, no era médico, pero no hacía falta serlo para saberlo, se arrastró hasta su moto, tenía la horquilla doblada, la llanta rota  y el guardabarros destrozado en varios pedazos, resultado del impacto contra los 80 kilos de peso de esa masa de carne y vísceras que ahora colgaba del paragolpes del Sedan de ville del 71, el manillar también estaba seriamente afectado, y sus cosas estaban tiradas por el asfalto, aunque, a decir verdad,  incluso estando en perfecto estado, hubiese sido imposible conducirla con la pierna así.

Hacía frío, estaba sólo, tirado en mitad de la autopista, alrededor suya solo había viejos coches oxidados con gente muerta en su interior, tenía la pierna rota, sin vehículo, y en un mundo lleno de criaturas enloquecidas que aullaban por matar cualquier cosa que  respirase. Un tiempo atrás, en una situación así, habría sucumbido al pánico, llorado,  maldecido su suerte y renegado de cualquier Dios, pero las cosas habían cambiado mucho, contaba con la experiencia a su favor, la experiencia de haber salido vivo de infinidad de situaciones en las que, habiendo dado su vida por perdida, acababa saliendo victorioso, sabía que no era invulnerable, lo había aprendido con sangre, pero también sabía que no había que dar nunca una batalla por perdida antes de tiempo. Se recostó en el asfalto unos segundos, notó el frío húmedo incluso a través del cuero de su chaqueta. El suplicio de la pierna era tan grande, que enmascaraba el dolor general que sentía, estaba completamente magullado, y cualquier movimiento le hacía gruñir de dolor. Respiró hondo varias veces intentando no pensar en el dolor y centrarse en buscar soluciones, la cosa estaba muy fea, pero no estaba todo perdido, se abrió la visera del casco para sentir en la cara las gotas de lluvia que empezaban a caer, abrió la boca para que el agua de la lluvia le hiciese disimular el sabor dulzón a sangre que tenía, y eso le hizo sentirse un poco mejor hasta que, repentinamente, escuchó unos gruñidos desagradablemente familiares,  estaban más cerca de lo que le hubiese gustado, rápidamente se echó mano a la espalda, donde solía llevar la funda con su arma, no estaba allí- se debe haber roto con el golpe- pensó acertadamente, volvió a oír gruñidos, pero esta vez venían de otra dirección, el ruido del accidente los había atraído como a moscas a la miel, y empezaban a estar demasiado cerca.

viernes, 12 de febrero de 2016

Carnaval

Pues como cierre del Carnaval de este año, los peques de la casa, preparados para el " pasacalles" con su cole por el barrio.

jueves, 4 de febrero de 2016

La sinopsis...valor y al toro.

El escarnio publico es algo que da mucho miedo a la mayoría, y supongo que con razón, que te saquen las tiras de pellejo públicamente, ensalzando justo lo que tu preferirías ocultar, no debe molar mucho, la verdad. Yo tengo la suerte de que los selectos lectores de este humilde blog nunca, hasta la fecha, me han tirado de las orejas, solo un poco, hace mucho tiempo (y con cariño) la Sta. Desblogger
Por eso, lo de subir una sinopsis de lo que estoy escribiendo, en principio me pareció buena idea, y por ahora me lo sigue pareciendo, espero pensar igual dentro de unos días, Sin mas dilación, allá va.


Tras conseguir, por fin, un papel protagonista en una serie televisiva histórica, que alcanza bastante éxito, El actor malagueño Lucas E. decide cumplir el sueño de su vida, se embarca en un viaje que consiste en dar la vuelta al mundo a lomos de su moto, un viaje que planea, duraría casi 2 años.

Poco tiempo después, un excéntrico millonario y su bien pagado equipo de científicos, encuentran en unas catacumbas, bajo un campo de concentración nazi, un individuo que sufrió unos terribles experimentos para convertirlo en un super-soldado indestructible del Tercer Reich. Por desgracia los efectos conseguidos son muy diferentes, y aunque el individuo, inexplicablemente vivo tras hibernar aletargado mas de 70 años, tiene una agresividad extrema, y una resistencia sobrehumana, carece de cualquier tipo de raciocinio, atacándolos, y contagiándoles su destructivo "virus". Esto desarrolla una epidemia que se extiende globalmente, con la ayuda de un grupo de fanáticos de la subcultura zombie, que ven su oportunidad de ser alguien por fin, en un nuevo orden mundial.

Cuando Lucas desembarca con su moto en Brasil, tras una semana de navegación, el caos es generalizado, el mundo se derrumba ante sus ojos, y la única opción que contempla es volver a casa con su familia, aunque para ello tenga que terminar su viaje alrededor del mundo, un mundo infestado de criaturas enloquecidas, despiadadas y asesinas.

Su amigo y vecino,
El padrestresado.

sábado, 5 de diciembre de 2015

Vivir a tope




Sí oímos que alguien vive a tope, ¿que pensamos? Creo que lo más común es pensar que esa persona viaja muchísimo por el mundo, hace deportes de riesgo, tiene mucha vida social y nocturna, y no pierde un minuto en tonterías. En cierta manera todos la envidiamos, es la vida que uno se imaginaba de pequeño, o, mejor dicho, hablaré en primera persona, es lo que yo me imaginaba de pequeño.
Pero, por otro lado, con un trabajo que te reclama muchísimas horas, y 5 niños en casa, es inevitable pensar que uno está en el extremo contrario de la balanza, y supongo que la mayoría, también lo pensara.
Pero hoy, reflexionando, he llegado a una conclusión bien distinta. Estamos hartos de oír eso de que la vida es muy corta, y a fuerza de que los años te vayan cayendo encima en tropel, no hay más remedio que dar la razón, pero hay algo que pasa muchísimo más rápido, y que, a menudo nos olvidamos de disfrutar, y es la infancia de nuestros hijos.
El día que te lo ponen en brazos envuelto en una manta, no te da esa sensación, y cuando te despierta llorando a las 3 de la mañana, aún menos, pero es algo casi tan efímero cómo unas vacaciones de verano. En un abrir y cerrar de ojos, ya correteara por la casa, en otro pestañeo largo, estará en el colegio, y tú, ayudando con aquellos deberes, y, en lo que dura una temporada de juego de tronos, aquellos besos pegajosos y apretados, serán parte del recuerdo, y estarás en casa, mirando la hora preocupado, a ver cuando llega la niña, que ha salido con las amigas.
Pero, ser consciente de esto, es una gran ventaja, porqué saber el valor del tiempo hace que se disfrute mucho más cada minuto, y por eso, cada vez intento pasar con ellos el máximo tiempo posible, y cada minuto con ellos sea disfrutado a tope, y no hay que llevarlos a Disneyland para ello ( sí se puede, tampoco está mal) basta con oírlos con la máxima atención cuando te cuentan esa historia de lo que les pasó hoy en el colegio, o te explican en que consiste ese Picassiano dibujo que acaban de hacer, o declarar una guerra de cosquillas, dejarlos que se manchen cuando juegan, que se coman un último caramelo, y quizás otro, dejarlos que traigan a casa la enésima concha de la playa para meterla en el acuario, que se duerman en el sofá los fines de semana, sabiendo que se despertaran en sus camas por la mañana, que salgan a la calle disfrazados, que pidan tooodos los juguetes del catalogo para Reyes, que gasten medio bote de gel cada vez que se duchan, y que hagan todo lo que les haga ser lo que son, y pronto dejaran de ser, que es niños. Y sí es posible contigo al lado.
Por eso me he dado cuenta de una cosa, y es que yo sí vivo a tope, y que lo seguiré haciendo siempre que pueda.


PD: Muchas felicidades a la mami de los pequestresados, que hoy hace tropecientos años se casaba con un servidor, y que también vive a tope.

Su amigo y vecino, el padrestresado.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Los años mas felices de nuestras vidas

Cuando estaba en el instituto, tenia un profesor de ingles, solterón y muy buena gente, al que la mayoría odiaba, porque por aquellos años, no solo pretendía que aprobásemos ingles, sino que tenía la osadía de querer que aprendiésemos a hablar ingles, lo que hacía que catease a mas alumnos de lo "normal" en aquella materia ...años convulsos de la educación en España, no como ahora. Tengo claro que, gracias a aquellos primeros esfuerzos, yo hablo hoy Ingles.
 Pues al margen de todo esto, aquel profesor solía decir que disfrutásemos aquella etapa, que era la mas bonita de nuestra vida...claro, aquellas palabras entraban por una oreja, rebotaban dos o tres veces dentro, y salían por la otra sin dejar rastro en aquellos jóvenes joviales, como yo nos hubiese llamado entonces, (ahora mas bien nos definiría como niñatos atolondrados) que teníamos otros asuntos en los que pensar.
Aunque lo cierto es que, al menos en mi cabeza, si rebotó algunas veces mas de lo normal, y le di vueltas durante un tiempo, pero yo solo veía que no tenia vehículo, no tenía un duro, ni libertad para hacer lo que me apeteciese, y ademas mis padres me regañaba siempre por todo...un adolescente normal y corriente, vaya.
Pero los granitos  no dejan de caer por el reloj de arena, y de repente, te plantas en la edad actual, treintaytrece, y empiezas a recordar las cosas de otro modo.
Aquellos años en que tu máxima preocupación era aprobar Latín, que con mil pelas que te daban tus padres (aquellos que antes te parecían solo un par de regañones) te ibas al cine con la novia, pagabas el autobús, y aun te sobraba para una coca cola y un paquete de Fritos, Aquella novia con la que no compartías pagos ni responsabilidades, sino únicamente cosas buenas. O te las gastabas en comerte una campero con los amigos en el burguer de la esquina, aquellos amigos de verdad, que eran como hermanos, aquellos que hubiesen hecho lo que fuese por ti, y tu por ellos, aquellos que sabías que estarían contigo para siempre, y a los cuales no ves casi nunca, en su mayoría...no existen mejores amigos que los que tienes con 15 años.
Aquellos padres que te daban el dinero que necesitabas, y te compraban tenis caros.
Estabas delgado, tenias mas pelo, los días eran largos, los veranos eternos, y los sueños infinitos.

Basta un rápido repaso para ver que aquel profesor tenía razón, y que aquellos años, si no fueron los mejores de nuestras vidas, si que fueron una etapa increíble, no todo se hizo bien...pero al menos fue  divertido!

Pero no queda ahí la cosa, yo soy de mucho pensar, virtud o defecto, según se mire, y  llegando a esa conclusión, me aparece otra idea en la cabeza que no deja de dar tumbos. Se suele decir que mi edad actual, casi joven, (aunque bastante menos que antes) y con los niños pequeños, es la edad mejor de la vida, la edad que siempre recuerdas cuando eres mayor, la etapa a la que se le tiene mas cariño, y, aunque de un vistazo rápido lo que percibo primero es lo negativo que esta etapa conlleva, solo tengo que pensarlo unos segundos mas para darme cuenta de que es cierto, de que cuando sea un abuelete cansino y repetitivo que cuente batallitas mil veces, esas batallitas seran de la etapa de ahora, de todo lo que ahora mismo nos acontece, por eso, desde  hace ya tiempo que tome conciencia de esto, no dejo pasar un cuento sin leerles, ni una batalla de cosquillas, ni una peli con palomitas amontonados en los sofás, ni un día libre sin salir de paseo, ni enseñarles algo nuevo, ya sea montar en bici, nadar, o palabrejas en ingles, ni tampoco escaparme con mi mujer, aunque sea solo un rato, a tomarnos unas tapas por ahí, ni pierdo la oportunidad de tomarme una cerveza de cuando en cuando con algun amigo, o de darme una vuelta en moto con mi hermano, o poner en marcha algun proyecto...porque estoy seguro de que todo eso son los recuerdos que tendré cuando sea un abuelete cascarrabias.

Aunque igual me equivoco, igual cuando sea un jubileta despreocupado,estoy en la gloria, tengo tiempo para poder tomarme esos camperos con los viejos amigos de nuevo (si tengo dientes), igual puedo volver a ir al cine con mi "novia" cuando me apetezca, enseñarle cosas nuevas a los nietos, o pasar las tardes de primavera tirado al sol en la playa, a lo mejor esa es la mejor edad...

Con todo este desvarío, lo único que he sacado en claro es que tengo que disfrutar cada etapa, y cada día lo mejor que se pueda, no porque pueda ser el ultimo, que también, sino porque es único...y te recomiendo que hagas lo mismo.

Su amigo y vecino.
El padre estresado.

PD: Aquella novia del cine es hoy la mama de los peques, a la mayoria de los amigos no los veo, pero con la minoría sigo teniendo contacto, y mis padres hace ya años que no me regañan.

jueves, 30 de abril de 2015

Un trocito de nosotros

Son como son, cada uno con sus cosas, muy diferentes entre ellos, y aun mas diferentes de nosotros, nuestros hijos, a pesar de llevar el posesivo " nuestros" no lo son realmente, quiero decir, que no nos pertenecen, que mas allá de eso, lo que tenemos es una obligación, un deber moral con ellos, de darles, no solo cariño, alimentos, ropa, formación, etc. sino que también es nuestra obligación, olvidada mas veces de la cuenta, darles valores, unas reglas básicas a las que agarrarse en cada situación de su vida para saber si están actuando bien o mal...nada mas, y nada menos, nadie dijo que ser padres  fuese fácil. Esto, por si mismo, no da solo para enrrollarme en este post todo lo que quiera, sino que daría para escribir un libro, que no es mi intención ahora, mi intención es hablar sobre esos pequeños " troyanos" que se cuelan cuando intentamos inculcar valores positivos, es inevitable, y necesario, poner parte de nosotros mismos, que parte de lo que somos se transmita también a ellos, lo difícil, al final, es saber que parte se la hemos transferido, y cual es innata, qué ha aprendido a amar y qué hubiese desarrollado por si mismo, si lo hubiese criado otra familia, por ejemplo...
Me planteaba esto mismo ayer, cuando, al traer a casa un sofá nuevo, bueno, no era nuevo, era " recogido" de mi hermano (esto tendrá sentido luego) llego el momento de tirar el viejo sillón orejero, mi Hijo Lucas, ha heredado de mi ( o aprendido, pero me inclino por lo primero) ese apego por algunos objetos, ese algo que te hace difícil tirar las cosas, y, aunque me lo estoy tratando y cada vez tiro mas cosas, no lo hago alegremente, me cuesta, es lo que mi madre pasó a llamar " espíritu de recogimiento" , para las personas hiper practicas, esas de usar y tirar, debo ser una pesadilla. El tema es que, fue comentarle que nos deshacíamos del viejo sofá, y se lanzó hacia él, se sentó, y empezó a acariciarlo con verdadero cariño, al tiempo que hacia unos muy lastimosos pucheros, y se negaba a tirarlo, yo, como es natural, lo entendí perfectamente, yo también le tengo mucho cariño...

El caso es que, inculcado o innato, nuestros hijos tienen un trocito nuestro, mas pequeño o mas grande, y que, por puro ego, nos encanta, admitamoslo.